Muchos coinciden en señalar que los baños frecuentes de sauna reportan grandes beneficios para la salud. También se han creado muchos mitos sobre este ritual de cuidado personal, algunos de ellos falsos. Te comentamos lo que hace y lo que no hace la sauna finlandesa por el bienestar de tu cuerpo.
La sauna es una rutina que los finlandeses y los habitantes de otros países nórdicos, como las repúblicas bálticas, llevan practicando desde hace miles de años. Lo hacían para cuidar su salud cardiovascular y por una cuestión de supervivencia. Los baños de calor dilatan las venas y arterias y mejoran la circulación de la sangre. Un aspecto de la salud que se debe cuidar, especialmente, cuando se habita en ambientes hostiles, en los que se alcanzan temperaturas bajo cero durante muchos días seguidos y en el que se viven varios meses con poca luz solar.
Por otro lado, frente a lo que mucha gente piensa, la sauna no adelgaza. La mayor parte del sudor que expulsamos cuando estamos en una sauna es agua, no grasa. Un agua que volvemos a recuperar cuando nos hidratamos. Por lo que nuestro peso corporal a penas cambia.
La sauna tampoco alarga la vida. Al menos, la sauna por sí sola. Uno de los países que tienen mayor esperanza de vida es Japón, y allí no tienen la tradición de practicar la sauna. España es otro de los países que tienen una gran longevidad. Llevar una vida tranquila, practicar un poco de ejercicio físico y los beneficios de la dieta mediterránea, contribuyen a que vivíamos muchos años.
Visto esto, ¿qué puede hacer la sauna por nosotros? Te lo comentamos a continuación.
El sábado es el día de la sauna.
La Unesco ha declarado la sauna finlandesa como bien inmaterial de la humanidad. En Finlandia encontramos saunas en los hogares, en los bloques de viviendas, en los centros de trabajo y en algunos edificios públicos, como instalaciones deportivas y campus universitarios.
La mayoría de los finlandeses se dan dos o tres sesiones de sauna a la semana. Pero si hay un día consagrado a la sauna ese son los sábados. El sábado, la familia completa acude a darse su baño de sauna. Es una tradición que expresa que la familia se mantiene unida y que unos cuidan de los otros.
La sauna está en la cultura finlandesa desde hace más de 2.000 años. Antes de que aparecieran los vikingos. Las saunas públicas de la antigüedad eran templos sagrados. Donde löyly, el espíritu de la naturaleza, se manifestaba en forma de vapor cuando se vertía agua sobre piedras calientes.
Antes de entrar a la sauna, el usuario se volcaba un cubo de agua sobre su cuerpo. Debía estar limpio para recibir la protección de los dioses.
Las saunas antiguas se construían en madera y estaban ubicadas al lado de un lago. Puesto que al salir de la cabaña, la persona se zambullía en agua fría, a veces helada para recuperar el equilibrio del cuerpo.
Todas las saunas contaban con un guardián. Una persona que se encargaba todos los días de limpiar la sauna, encender el fuego y hacer el mantenimiento. A cambio de ello, recibía una propina de los usuarios.
Desde la década de los 50, las saunas públicas tradicionales desaparecieron de las ciudades finlandesas. Aun así, hay empresas privadas que se encargan de instalar o gestionar saunas ubicadas en lugares públicos. En Finlandia se calcula que hay 3,3 millones de saunas, para una población de poco más de 5,5 millones de habitantes. Por lo que la sauna es accesible para todos.
Un ritual.
El baño de vapor de la sauna es solo una parte de todo un protocolo. Como explica el blog italiano Effe, la sauna es una sucesión de pasos que se deben seguir para que sean efectivos.
El primero de ellos es hidratarse. Beber abundante agua las horas antes de la sesión de sauna. En la cabina de sauna vamos a perder una gran cantidad de agua, por lo que conviene estar bien hidratado antes de acudir a las instalaciones.
Una vez allí, el primer paso es darnos una ducha de agua tibia. La ducha va a limpiar la piel de impurezas y va a aclimatar el cuerpo para recibir el calor. Es importante secarse bien la piel antes de entrar en la sauna. Ya que esto favorece la sudoración.
Dentro de la cabina de sauna, los finlandeses suelen golpearse el cuerpo con un manojo de ramas de abedul, que se conoce como Vitha o Vasta, Estos suaves golpes ayudan a abrir los poros de la piel.
Otra de las prácticas habituales es calentar unas piedras volcánicas en la estufa de la sauna e introducirlas dentro de un cubo con agua. Este movimiento libera un vapor que abre las vías respiratorias. La sauna finlandesa, a diferencia del baño turco, es una sauna seca.
En las cabinas de sauna es normal que encontremos bancos a diferentes alturas. La parte más alta de la sauna es la que concentra mayor calor. Ya que el calor y el vapor de agua sube hacia el techo.
Terminada nuestra sesión en la cabina de sauna debemos darnos una ducha de agua fría. Esta ducha equilibra la temperatura del cuerpo y la presión arterial, limpiando la piel de las toxinas que hemos expulsado a través del sudor.
Recomendaciones en el uso de la sauna.
Si no estamos habituados a usar la sauna con regularidad, no es recomendable utilizarla durante mucho tiempo. En los primeros baños de sauna, los expertos recomiendan no permanecer en la cabina más de 5 minutos. A medida que nos vayamos acostumbrando a usarla, podemos ir alargando el tiempo de estancia paulatinamente. Los finlandeses no suelen permanecer en el interior de la sauna más de 20 minutos, siendo el cuarto de hora el tiempo medio de cada sesión.
No es recomendable tomar los baños de sauna con prisas. La sauna es un espacio para relajarnos, tanto a nivel físico, como mental. La excitación nerviosa y el esfuerzo físico, dentro de la sauna, va a acelerar nuestro ritmo cardiaco, lo que puede producir un efecto contrario al que esperamos.
El blog de la cadena de supermercados Consumer nos recuerda la necesidad de hidratarnos adecuadamente antes, durante y después de la sauna. Para ello debemos evitar el consumo de alcohol y de bebidas con gas. La mejor fuente de hidratación es el agua fresca. Si no nos convence, podemos combinarla con zumo de frutas natural o con alguna infusión.
En la sauna, la frecuencia cardiaca aumenta hasta un 30%. El pulso se acelera más de lo normal. Por lo que si la persona empieza a sentir náuseas o mareos, es recomendable que abandone la cabina, que se siente un rato fuera y se dé una ducha de agua fría.
En la sauna no debemos entrar con ningún tipo de loción, perfume o aceite sobre el cuerpo Estos fluidos van a taponar los poros de la piel y pueden producirnos irritaciones. Tampoco deberíamos llevar ninguna joya o pulsera de metal. Ya que el calor de la sauna aumenta su temperatura y puede producirnos quemaduras.
La puedes poner en casa.
Los fabricantes de Saunas Luxe, una empresa de El Escorial (Madrid) experta en saunas finlandesas, que llevan fabricando e instalando saunas desde hace más de 40 años, señalan que una sauna se puede colocar en cualquier domicilio.
En realidad una sauna se puede instalar en cualquier parte de la casa. En un pasillo, en un desván, en el hueco de una escalera. Tan solo es necesario tener una toma de electricidad cerca, ya que las saunas modernas funcionan con calefactor eléctrico. Para facilitar el ritual, se suele colocar en los baños. Ya que antes y después de la sesión de sauna debemos darnos una ducha.
Las saunas en realidad se construyen a media. Es un trabajo artesanal, en el que se busca cubrir todas las superficies con madera de cedro o de abeto. Maderas que soportan bastante bien el calor y la humedad. La idea es cubrir techos, paredes y suelo con madera para crear una caja que retenga el calor. Los bancos del interior de la sauna están fabricados con el mismo material.
Los beneficios para la salud de la sauna.
Entremos ahora en materia. Estos son los beneficios que la sauna reporta para la salud:
- Mejora de la circulación sanguínea. El calor provoca la dilatación de los vasos sanguíneos, lo que favorece el flujo de sangre y ayuda a que el oxígeno y los nutrientes lleguen mejor a todos los tejidos del cuerpo.
- Relajación muscular y alivio de contracturas. La alta temperatura contribuye a relajar los músculos, reduciendo contracturas y molestias producidas por el ejercicio físico o el agarrotamiento muscular, fruto del estrés.
- Reducción del estrés. La sauna combate el estrés. El ambiente cálido y tranquilo de la sauna ayuda a desconectar, disminuye los niveles de estrés y favorece una sensación general de calma y bienestar.
- Eliminación de toxinas a través del sudor. El sudor intenso va a facilitar la expulsión de algunas sustancias y toxinas alojadas en los poros de a pie, ayudando a limpiarla y a mejorando su aspecto.
- Beneficios para la piel. Como consecuencia del punto anterior, la apertura de los poros y la mejora de la circulación sanguínea van a aportar un tono más luminoso a la piel, a la vez que favorecen su regeneración.
- Fortalecimiento del sistema cardiovascular. El uso regular de la sauna, en personas sanas, mejora la función cardiovascular, ya que tiene un efecto parecido al del ejercicio moderado, tal como andar o pasear en bicicleta, debido al aumento de la frecuencia cardíaca.
- Mejora del descanso y el sueño. Después de una sesión de sauna, el cuerpo entra en un estado de relajación tal que facilita que podamos conciliar el sueño. Alcanzando un descanso más profundo y reparador.
- Estimula del sistema inmunológico. Algunos estudios sugieren que el uso habitual de la sauna puede contribuir a fortalecer las defensas, ayudando al organismo a responder mejor ante infecciones leves.
- Calma el dolor muscular. El efecto calor de la sauna alivia el dolor muscular, siendo una práctica recomendable en procesos de recuperación de una lesión o si padecemos enfermedades crónicas como la osteoporosis.
Lo que la sauna no hace por ti.
Del mismo modo que la sauna tiene beneficios comprobados para la salud, a ella se le han adjudicado una serie de propiedades que no son reales. Estas son algunas de ellas:
- La sauna adelgaza. Este es uno de los mitos más extendidos. Aunque se pierde peso durante la sesión, se debe principalmente a la pérdida de líquidos por el sudor, no a la quema real de grasa. El peso se recupera al hidratarse.
- Elimina toxinas del organismo. Sudar ayuda a limpiar la piel, pero no a eliminar toxinas que tenemos dentro del cuerpo. Para eso el cuerpo ya cuenta con órganos como el hígado y los riñones, que cumplen esa función.
- Sustituye al ejercicio físico. El aumento del ritmo cardíaco puede recordar al ejercicio, pero no implica el mismo gasto calórico ni los beneficios musculares y cardiovasculares de practicar deporte.
- Cura el resfriado. El vapor de los baños de sauna puede aliviar temporalmente la sensación de congestión nasal, pero no cura una gripe o un resfriado. Pensar lo contrario puede retrasar tratamientos necesarios.
- Desintoxica el organismo. Relacionado con el mito de las toxinas, no hay evidencia de que la sauna tenga un efecto desintoxicante profundo más allá de la sudoración superficial. Una sustancia no va a eliminar el exceso de alcohol en sangre o la presencia de metales pesados.
- Reduce la celulitis. El calor puede mejorar el aspecto de la piel, pero no elimina las bolsas de grasa localizadas ni produce cambios duraderos en el tejido.
Cabe destacar que los beneficios para la salud de la sauna se obtienen con un uso regular y continuado. No podemos pensar que nos vamos a encontrar mucho mejor porque hayamos tomado una única sesión de manera puntual.





